Viernes, 24 de febrero de 2006
Osea, que el agua que tranquilamente cogemos del grifo en nuestra ciudad ahora resulta que no es potable. Según la Organización de Consumidores y Usuarios, el agua que nos estamos bebiendo tiene unos niveles de trihalometanos bastante por encima de los límites establecidos (150 Microgramos por litro) y estos componentes pueden causar daños hepáticos y renales. Por no hablar de otros tantos compuestos cancerígenos que también nos metemos en el cuerpo con cada vaso de agua.
Según parece la solución sería tan sencilla como instalar filtros de carbón activo en las plantas potabilizadoras (claro que al parecer debe ser un gasto imposible de asumir por nuestros austeros políticos). Por supuesto el Ayuntamiento de Cáceres desmiente estas afirmaciones de la OCU.
El caso es que, entre unas cosas y otras, cada vez somos más vulnerables y estamos más desinformados. Están viendo como nos envenenamos y permanecen impasibles, callados como zorros mientras ellos, probablemente, beben agua embotellada. Quizás hasta que no se enturbie el agua de los manantiales que llenan sus botellas no reaccionen, y tal vez entonces sea un poco tarde.
Por: KD | Visiones y opiniones | Comentarios (0) | Referencias (0)
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