Miércoles, 12 de julio de 2006
Estos últimos días está haciendo un calor del demonio. Como de costumbre estamos en alerta por ola de calor y precisamente en estos días, los más calurosos desde que entrara el verano, finaliza mi primer tramo de vacaciones.
Aunque generalmente sólo podemos coger las vacaciones en quincenas, o como mucho en fracciones de 7 días, este año nos han dejado coger 22 días hábiles. Por lo que este verano disfrutaré de tres periodos de 11, 16 y 11 días en julio, agosto y septiembre respectivamente (enganchando fines de semana y algún día de fiesta por supuesto). La verdad es que no está mal la jugada y los meses de verano se hacen mucho más llevaderos trabajando poco más de dos semanas al mes.
Uno de esos tramos como digo (el correspondiente a julio) ya ha terminado. La verdad es que no hemos hecho nada demasiado excepcional, hemos pasado la mayor parte del tiempo entre Badajoz y Coria, salpicado con alguna "excursioncilla" ocasional y mucho descanso.
Por primera vez en bastantes años hemos vuelto a celebrar mi cumpleaños con mi familia. Una agradable cena con mis padres, mi abuela, mi hermano, y Ana (mi “cuñá”). En Badajoz poco más: salidas nocturnas a cenar y cañas con los amigos... no se necesita mucho más para ser feliz.
En Coria más o menos lo mismo: cervecitas y cena relajada en los chiringuitos del río con los amigos. El viernes 7 hicimos una pequeña excursión a Hervás, allí visitamos el museo de Pérez Comendador-Leroux y el Barrio Judío. Paseamos un buen rato por sus calles empinadas con un calor considerable y comimos muy bien en un restaurante cuyo nombre no recuerdo. Después de comer estuvimos en una estupenda piscina natural en Casas del Monte. El agua clara y fría casi nos hacía desear calentarnos bajo el sol de justicia que pegaba aquel día...


El pasado día 10 llevamos a la madre de Cris a un balneario en Valdecaballeros. En condiciones normales el viaje no nos hubiera llevado más de dos horas, pero nos dimos cuenta, demasiado tarde, de que había una carretera cortada por obras y tuvimos que coger un desvío que alargó el trayecto una hora más, probablemente por las peores carreteras de España, todo sea dicho... En fin, que después de muchas vueltas y revueltas por los peores tramos de curvas y decrépito asfalto que yo haya visto, llegamos al susodicho balneario, donde dejamos a mi querida suegra para que disfrutara los próximos veinte días de un merecido descanso, que la mujer bien se lo ha ganado. Puesto que estábamos a sólo unos kilómetros y un puñado de vertiginosas curvas más de Guadalupe, Cris y yo decidimos ir allí a pasar el resto del día y, como no podía ser de otra forma, hicimos una buena visita al magnífico monasterio de Jerónimos y Franciscanos.


Al menos nos hemos vuelto a casa con la sensación de haber hecho algo más que dormitar en el sofá amodorrados por el calor. Descanso, tiempo con los amigos y algo de turismo... todo lo que se le puede pedir a unas vacaciones.
En agosto el próximo capítulo...
Por: KD | Mi vida y circunstancias | Comentarios (1) | Referencias (0)
La verdad es que me parece una idea estupenda fraccionar las vacaciones, de ese modo el trabajo en verano se aguanta mejor, ¡¡qué con los calores hay que buscar alternativas!!
Me ha llenado de alegría y de nostalgia ver las fotos que pones... Guadalupe me trae muchos recuerdos de aquellos conciertos de coro.
Cada vez tengo más ganas de veros, para tomarme esa catalana que me tenéis prometida... pero sobre todo, para empezar a cobraros todos esos abrazos escritos en emails y ventanas de messenger.
Cada vez queda menos.
Bss,
EU
^EuterpE^ | 16-07-2006 08:47:45
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