Miércoles, 17 de octubre de 2007
La mejor forma de definir a la ciudad de Roma es que viene a ser como un museo de casi 1300 Km2. Bueno, igual todos los kilómetros cuadrados de la ciudad no son de interés turístico, pero después de casi cinco días allí, tengo la sensación de haberlos recorrido todos... Es fácil encontrarse por cualquier parte vestigios arqueológicos: una columna aquí, un hito allá y un capitel o un friso por acullá… La forma en la que la ciudad ha crecido y se ha fundido con su patrimonio histórico, le confiere un toque caótico que también forma parte de su encanto.

Viajar en el plan que solemos hacerlo nosotros puede llegar a ser tremendamente agotador cuando se visita una ciudad como Roma. Nuestras ansias por ver todo lo que podamos se pueden convertir en una trampa mortal cuando hay tantísimo que ver. Pero bueno, mientras podamos, hay que ir a destajo para acumular en la retina tantas imágenes del mundo como sea posible. En alguna parte leí una frase de San Agustín que lo ilustra con bastante acierto: "El mundo es como un libro, y quien no viaja sólo lee una página"… Es una frase que nos encantó y, si bien es imposible leer el libro completo, queremos ojear tantas páginas como podamos.


Nosotros no somos eruditos (ni siquiera modestos conocedores) del arte, pero nos mueve el interés por contemplar belleza. Para visitar Roma hay que tener un mínimo interés por la escultura, la pintura, la arquitectura y claro, por la historia. No es necesario conocer a los artistas para disfrutar del arte, pero en el caso de Roma, el desconocimiento nos impedía filtrar, y había tantos lugares a los que mirar que al final acabamos literalmente empachados de belleza. Tanto es así que al tercer día, después de visitar los Museos Vaticanos y la Basílica de San Pedro, me sentí incapaz, aunque sin llegar a los límites de Stendhal, de seguir viendo nada hasta haber descansado, porque ya no podía seguir procesando frescos y esculturas.


Los cielos de Roma están presididos por las cúpulas y campanarios de numerosas basílicas e iglesias a cual más bella. Es difícil sobreponerse a la suntuosidad y la opulencia de algunos templos. En términos religiosos podría decirse incluso que la fe puede verse comprometida ante tal despliegue de riqueza. Más tarde uno consigue contemplarlos simplemente como magnificas obras de arte y se empieza a ver cada santuario casi como un museo.


La Roma del Renacimiento es sobrecogedora, pero también lo es, desde sus ruinas, la Roma Clásica. Por todas partes se encuentran restos de la época de la Republica y el Imperio. El máximo exponente del pan y circo, el Coliseo, se alza, maltrecho y majestuoso por igual, a unos pocos metros del Foro Romano, centro social, político y económico de la ciudad de césares y senadores. Pasear por el Foro tratando de imaginar lo que allí había es una experiencia increíble.


A parte de basílicas y restos arqueológicos, la ciudad del Tiber ofrece también magníficas plazas, presididas por preciosas fuentes y obeliscos egipcios plagados de jeroglíficos, donde tomar un capuchino puede convertirse en un pequeño atraco. Aún así uno accede gustoso al desembolso si puede sentarse durante un buen rato en una terraza frente al imponente Panteón en la piazza della Rotonda. La plaza Navona, la plaza del Popolo o la plaza Venecia entre otras, son también un regalo para la vista…


En fin, es bastante difícil describir en unos cuantos párrafos toda la belleza y el encanto que ofrece la que, con razón, llaman la ciudad eterna. Tanto es así que a la mitad de nuestra estancia ya habíamos decidido posponer para otra ocasión nuestra visita a Nápoles, Pompeya y Herculano para poder dedicar más tiempo a Roma… Ya sabéis lo que se dice, el que mucho abarca poco aprieta. Yo creo que los cinco días dedicados a Roma han dado de si más que suficiente.

Por: KD | Paseando por el mundo | Comentarios (7) | Referencias (0)
Chisco | 17-10-2007 10:29:27
Espectacular. Me encanta. Con tus fotos y tu relato he vuelto, de nuevo, a revivir mi semana por aquellos lares. Ya veo que os habeis pegado la paliza, la verdad es que es un poquito cansado pero es la mejor forma de ver todos los sitios.
Por cierto, en la Capilla Sixtina (da la que yo me esperaba otra cosa), si no recuerdo mal, no se podía hacer fotos, ¿no? Uhmmmm, has sido malo y te has saltado las reglas!!
Chesco | 18-10-2007 09:27:08
Ejem! ¬_¬U
La verdad es que los de seguridad me lo dijeron como tres veces, pero todo el mundo a mi alrededor estaba haciendo fotos, incluso con flash. Así que me tomé la libertad de hacer tres o cuatro tomas (sin flash) para después aclararlas con el "potochop"... Por lo que a mi respecta mi conciencia está tranquila, pues la obra de Miguel Ángel no ha sido dañada por los fogonazos de mi cámara. :D
KD | 18-10-2007 09:45:42
Chesco, me has quitado las palabras de la boca... Cuando fuimos nosotros eran mucho más estrictos, y las que pudimos hacer, de tapadillo, quedaron movidas...
¿No probasteis los heladitos?
José Manuel | 20-10-2007 16:23:14
¡Cómo no José! No he comentado nada de la comida, pero lo cierto es que en el buffet libre de desayuno del hotel nos pusimos púa, pues tenían unas tartas y una bollería excelentes. Por su puesto comimos pizzas y pasta buenísimas en varios sitios; y los helados ni te cuento... Los primeros que nos tomamos fueron dando un paseo por la isla Tiberina... Riquísimos.
KD | 20-10-2007 18:59:06
Ya te lo había dicho, pero no puedo evitar repetirme: ¡¡¡Jo, qué envidia!!!
No desespero, un día de estos yo también podré ojear unas cuantas páginas del libro ;)
S.- | 21-10-2007 21:42:53
secundo a S.- envidia y envidia :)
la verdad que son unas fotos preciosas. Reconozco que hay ciudades en Italia que me gustaría visitar antes que Roma, pero aún así, ese pedazo de envidia, siempre esta
;)
cons | 22-10-2007 10:44:03
Mis vivencias y mis recuerdos, mi gente y un puñado de opiniones... ese soy yo.
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